La joven baguenera Alba Germán, conocida en redes sociales como @esquemas.de.derecho, participó en el Panel Europeo Ciudadano sobre Justicia Intergeneracional, siendo una de las doce representantes de España
Representar a tu pueblo siempre es motivo de orgullo, pero si al mismo tiempo eres la única representante de tu Comunidad Autónoma, la única del mundo rural, y una de los 12 que representa a España en la Unión Europea, la sensación es indescriptible.
Soy Alba Germán, orgullosa baguenera y aragonesa, profesora de derecho, emprendedora y, sobre todo, mujer rural.

El pasado 12 de septiembre viajé a Bruselas para participar, en el Panel Europeo Ciudadano sobre Justicia Intergeneracional; experiencia que discurre a lo largo de tres fines de semanas, repartidos entre septiembre, octubre y noviembre.
¿Y qué es un Panel Europeo Ciudadano? Es un sistema participativo, implantado en el año 2021 y desarrollado por la Unión Europea para conocer la opinión de los ciudadanos en futuras políticas que quiere desarrollar la Comisión Europea.
Con visión integradora, los organizadores buscan lograr una adecuada representación de todo el territorio de la Unión Europea, seleccionando aleatoriamente 150 municipios, siendo Báguena el único municipio español que representaba al mundo rural, y uno de los pocos de toda la Unión Europea.
A pesar de buscar una representación proporcional, es cierto que la representación procedente del mundo rural es baja. Algo que quedó retratado a la hora de plantear las cuestiones a debatir, muchas de ellas con una marcada perspectiva urbana.
No obstante, yo fui con una misión muy clara: defender la vida en los pueblos y sus economías, puesto que no entiendo la justicia intergeneracional sin que en 50 o 100 años los pueblos estén habitados por población activa, y no agonizantes, a las puertas de la extinción, vistos como zona recreativa para desintoxicarse de la estresante vida de las grandes urbes.
No quiero que nuestro estilo de vida, el de todas aquellas personas que hemos decidido quedarnos en un pueblo, y con mayor o menor ingenio hemos creado nuestras propias oportunidades laborales, sea un “rara avis”, y una especie en peligro de extinción.
En torno a esa premisa, introduje en el debate 3 ideas, que ningún otro de los 150 participantes plantearon: necesidad de asegurar la soberanía alimenticia de la UE con una correcta aplicación de la PAC, permitiendo que la agricultura sea rentable y la productividad de las explotaciones no dependa del “deseo divino” de una burócrata de melena rubia, con más horas rodeada de aduladores, que en campos de cereal; necesidad de asegurar la soberanía energética de los países de la UE, para evitar bochornosos episodios de apagón o desabastecimiento, más propios de países tercer mundistas, que de grandes potencias económicas, y por último, la necesidad de descongestión de las ciudades hacía entornos rurales, para evitar el colapso de los recursos, como el sufrido el verano del 2024 en Barcelona por motivo de las sequías, en los que se tuvo que hacer accesible agua de boca a la ciudadanía a través de buques.
Ahora bien, insistí y seguiré haciéndolo en las siguientes sesiones, que los buenos deseos sin predisposición por llevarlos a cabo, son tan útiles como las lágrimas derramadas. Si deseamos que sobreviva el mundo rural y queremos descongestionar las grandes ciudades, todo parte por una adecuada fiscalidad, que haga atractivo el establecimiento de profesionales en los pequeños núcleos.
Tengo claro de dónde vengo y aquello que quiero que perviva para futuras generaciones, ese es el motivo por el que participo en esta experiencia y por el que seguiré luchando para que la perspectiva de los jóvenes que decidimos quedarnos en los pueblos se oiga y se tenga en cuenta.

