El municipio de Gallocanta aprovecha el fin de semana de San Antón para celebrar sus fiestas de enero, aunque cursiosamente no están dedicadas a San Antón, sino a San Fabián y a San Sebastián. Hasta 1970 la festividad se realizaba el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, pero ese año en la cofadría de San Fabián y San Sebastián no hubo nadie dispuesto a asumir la celebración y ostetar el cargo de prior, así que se paralizó hasta 1991, cuando se recuperó cambiándola de fecha. Ahora las dos tradiciones conviven en el fin de semana de San Antón, creando una fecha muy especial para los gallocantinos. Todo el pueblo acompaña junto al Mayordomo de la cofradía al Prior 1º y al Prior 2º desde su casa a los actos religiosos como la Salve Regina o la bendición de roscones. La comitiva va acompañada por la peana, banderas azules y rojas, un estandarte y la Santa Cruz y al llegar a la iglesia es tradicional el paso de lista de los cofrades, que ha dejado de ser un acto obligatorio para convertirse en simbólico. Además de los roscones la gastronomía típica de estas fiestas de invierno pasa por los cañamones con anisetes, el pan de cañada con miel o los bizcochos cortados envueltos en servilletas de papel que se reparten a la salida de misa.
Pero esta tradición cofrade no compite con la hoguera de San Antón, que siempre ha tenido arraigo en la localidad y que se celebraba en esta fecha mucho antes del cambio de la festividad de San Fabián y San Sebastián. El viernes 16 por la noche no se faltó a la cita y Gallocanta encendió la hoguera en la plaza y se repartieron viandas para asar.

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