Este apasionado del belenismo invita a vecinos y visitantes a descubrir y disfrutar la obra, instalada en su garaje con la ayuda de sus familiares, a los que ha transmitido su pasión

Los hogares de Calamocha esconden en su interior grandes secretos y en el caso de los ubicados en la calle Carlos Castel, hay uno que estas semanas cobra especial importancia. Se trata de la casa del calamochino Pascual Loma Martín, conocido por todos los vecinos como Luis Loma, quien ha abierto al público el belén diseñado por él mismo con la ayuda de su familia e instalado en su garaje.
Montar este belén es una tradición en su familia desde hace 42 años. “Empezamos con el nacimiento y año tras año hemos ido ampliándolo con todas las figuras que actualmente tiene”, explica el autor.
En la obra se puede observar gran cantidad y diversidad de elementos, como el nacimiento del agua, el castillo de Herodes, la anunciación o diferentes representaciones de oficios tradicionales, como el panadero, el herrero, el labrador o el pastor.


A este belén tan especial no le falta detalle y alberga también un riachuelo con sus patos y peces, un horno, un pozo, una pequeña piara de cerdos e incluso un huerto donde han brotado las lentejas plantadas por el autor, quien fue el primer presidente del Hogar de la Tercera Edad de Calamocha y promotor del belén que tradicionalmente se instalaba en el centro cada año.
Es la primera vez que decide abrir su propio belén de forma pública a los vecinos y visitantes de Calamocha, porque luce más amplio, dice, y aunque se monta para el ámbito familiar, “nos gusta que la gente del pueblo o los que nos visiten lo vean, ya que es muy completo”, comenta.
Si alguien está interesado en contemplar la obra, solo tiene que tocar el timbre y este calamochino se lo enseñará señalando cada detalle del mismo.


Afición por el belenismo
Loma, a sus 88 años, disfruta montando el belén cada Navidad desde que era pequeño. “Cuando era chico ya tenía un pequeño belén”, apunta, y poco a poco ha ido haciéndolo más extenso con el paso de los años.
Es una afición que comparte con su familia, sobre todo con su nieto Guzmán. Sin embargo, se lamenta de que en Calamocha “no haya mucha afición por el belén”, señala. “Sí que hay nacimientos en cada casa, pero no belenes como este”, añade.
Una vez terminen las fiestas navideñas, Loma recogerá el belén, teniendo un cuidado especial. “Las figuras las conservamos de manera muy delicada, las envolvemos en algodón, les ponemos papel de seda, después del de burbujas y un precinto, y marcamos el tipo de figura”, explica.
Con este método, las figuras se conservan en perfecto estado y salen a escena sin ningún rasguño cada Navidad.

Comparte esta Noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *