Francisco Javier Juárez Gracia
Coordinador General de Aragón Existe

La decisión de designar a Sevilla como la futura sede de la Agencia Espacial Española nos debe hacer reflexionar sobre algunas cuestiones importantes: en primer lugar, algunos todavía ponen en duda el término de “España Vaciada” porque dicen que estos territorios están despoblados por designios del destino o por decisión de las gentes que lo habitaban sin influencias políticas.
Pues bien, hoy precisamente volvemos a poner el dedo en esas decisiones que quitan o restan oportunidades de desarrollo a quien por su situación de extrema despoblación se debería merecer del Estado una discriminación positiva. El demérito de Teruel, al parecer, para poder competir según las bases de la convocatoria, es no tener un aeropuerto internacional y una buena conexión de AVE (medios de transporte aéreos y terrestres).


Y pocos recuerdan que, el 8 de enero de 2001, Teruel (Aragón) solicitó estar en el Pacto de Murcia, por la que se repartieron los trazados de AVE entre Madrid y Levante entre las Comunidades de Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia y Murcia, excluyendo a Teruel. Su propuesta tan solo suponía añadir ocho minutos al trazado entre Madrid y Valencia, y sin embargo reducía en siete minutos la conexión a Castellón. Esa decisión política, supuso dejar a Teruel en un auténtico cerco de comunicaciones, rodeado por AVEs y sin conectar. Quedando como la única capital de provincia española sin conexión directa por ferrocarril con Madrid y la única del cuadrante Noreste de la península sin conexión por AVE.
Este despropósito fue impulsado por las decisiones políticas del PP de Álvarez Cascos y después ratificado por Magdalena Álvarez del PSOE, incumpliendo la promesa de Zapatero de estudiar el proyecto de Teruel. Nada menos que los dos partidos más importantes de la España constitucional. Pero lo más grave, fue el cambio de cromos del presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, al prometer, junto a la ministra Magdalena Álvarez, un ferrocarril de alta velocidad de uso mixto Cantábrico – Mediterráneo en 2004, del que todavía 18 años después no tenemos acabados ni los estudios informativos. Esta infraestructura ferroviaria vertebraría casi todo Aragón de norte a sur, e impulsaría el potencial logístico de nuestra Comunidad autónoma.


En segundo lugar, Aragón ha tenido varios presidentes del mismo partido político que el Gobierno central. ¿Para qué le sirve? ¿Acaso han defendido bien sus intereses? Negar infraestructuras posibles y realizables, cambiarlas por otras que no se tiene ninguna intención de realizar y después negar la posible ubicación de agencias o empresas públicas por no tener aquello que estuvo en su mano haber realizado, es sencillamente indignante y un ejemplo de la existencia de decisiones políticas que potencian la despoblación. Es este vaciamiento el que estamos denunciando, constante y evidente, para todo aquel que tenga un mínimo de sensibilidad con este problema social y territorial.
Por todo ello, a la España Vaciada y a todas las formaciones políticas que la integramos solo nos queda trabajar para ser una fuerza determinante en el Congreso de los Diputados y los parlamentos autonómicos que defienda sus intereses.

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