Tres alumnas de Calamocha y uno de Monreal del Campo se han trasladado a Francia, donde viven durante seis semanas

na Fogued, Lidia Sebastián, Irene González y Marcos Quintana son los cuatro estudiantes de los institutos Valle del Jiloca y Salvador Victoria participantes en una inmersión lingüística en Francia.
Desde principios del mes de noviembre, las tres calamochinas y el monrealense se aventuraron en el programa ‘Cruzando Fronteras’, cuyo objetivo es que el alumnado de 4º de ESO realice una estancia de inmersión lingüística y cultural en Francia con el fin de mejorar su competencia comunicativa en dicha lengua y mejorar su conocimiento de la cultura y forma de vida en el país vecino, acogiendo en reciprocidad al alumnado francés.
La duración del intercambio es de 12 semanas (6 en cada país). La estancia allí se extiende hasta el 16 de diciembre y el alumnado asiste a las clases siguiendo el calendario escolar francés y en centros docentes que impartan enseñanzas del mismo nivel educativo a las de su centro de origen. Mientras que la residencia tiene lugar en familia de acogida.


La joven Irene González estudia en el instituto Jean Moulin y vive en Varanne. Comparte esta experiencia con Lola, su compañera francesa que viajará a Calamocha del 20 de febrero al 31 de marzo. Para ella no es la primera vez que viaja a Francia, ya que el año pasado ya estudió en Nay. “Esta experiencia me está ayudando a mejorar mi francés”, asegura.


Afirma que ‘Cruzando fronteras’ trae consigo un enriquecimiento personal. “Gracias a este programa conoces nuevas culturas, desarrollas la capacidad de adaptación a situaciones diferentes a las que vives con tu familia, conoces gente, mejoras el idioma…”, comenta.
Lidia Sebastián se ha adaptado a una rutina muy distinta a la de España, según indica desde Ozillac. “Cada día sales a una hora diferente, hay veces que no tienes clase, la numeración de los cursos es diferente… Lo que más me costó los primeros días fue aprenderme el instituto, ya que es muy grande, 4 veces más que el nuestro”, detalla.
La estudiante del IES Valle del Jiloca recomienda a futuros participantes esta iniciativa porque, dice, “aparte de aprender otra lengua, haces muchos amigos, conoces a mucha gente, descubres nuevos lugares y adquieres valores y aprendizajes únicos”.


La tercera alumna de Calamocha en este programa es Ana Fogued. Reside en Angoulême, de unos 42.000 habitantes y conocida como la ciudad del cómic. Tilda esta experiencia como “muy buena”, porque además de aprender francés, “estoy aprendiendo a convivir con personas, horarios, vidas… con las que no estoy acostumbrada”, comenta.
Marcos Quintana por su parte es el único estudiante de Monreal voluntario en este programa lingüístico. Afirma haber tenido mucha suerte y estar muy agradecido con su familia de acogida, la de la joven francesa Abby Mounier. “Me ayuda con cualquier problema y estoy con ella en su grupo de amigas que son muy majas y muy pacientes con mi francés”, señala.

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