Besar el suelo

Dic 4, 2025

EL TULIPÁN NEGRO

Ahora que parece que estas “buenas” gentes de Junts por Cataluña van a romper la legislatura, que por cierto, ha estado siempre en la cuerda floja, con las exigencias de esa buenas gentes, que el Partido Popular está contento con esa posible ruptura, no en vano en palabras del Sr. Feijoo ya manifestó que también podía haber sido Presidente del Gobierno pero que no quiso pactar. Que el Gobierno actual lamenta, si bien, con la boca pequeña, esa deriva de los independentistas catalanes.

Que el Sr. Puigdemont argumente que los pactos que no se ejecutan son pactos rotos, que sigan aferrados a sus ideas supremacistas, ya iniciadas con hechos diferenciales y otras mandangas, alentadas después por un tal Sr. Mas.

Esta gente rompió las reglas del juego porque les dio la gana, nos llevó a todos los españoles a una deriva de confrontación inexplicable.

El Gobierno actual pactó con ellos no sé cuántas cosas, pareció que se evitaban confrontaciones con una ley de amnistía que se llama Ley Orgánica 1/2024, de 10 de junio, de amnistía para la normalización institucional, política y social en Cataluña.

Su fin era, y es, borrar los actos determinantes de responsabilidad penal, administrativa o contable, ejecutados en el marco de las consultas celebradas en Cataluña el 9 de noviembre de 2014 y el 1 de octubre de 2017.

Todo ello dentro del contexto del denominado proceso independentista catalán.

Es decir, que todos los que de alguna manera cometieron delitos, penales, contables o cometieron responsabilidades administrativas, son perdonados.

Esa Ley aprobada por los representantes de los españoles ha dado dolor de cabeza, sudores y lágrimas en buena parte de los ciudadanos españoles y simpatizantes y afiliados al PSOE y también al PP.

De bien nacidos es ser agradecidos y cualquiera que hubiera cometido delitos, por cierto, muy graves y se les perdonaran así estarían.

Pero no, estos supremacistas no, son mejores que los demás, mejor preparados, más ricos y más guapos que el resto.

A estos sólo se les puede recomendar que admiren, respeten y sean agradecidos con las personas que hicieron posible que se borraran de su vida los delitos cometidos.

La recomendación sería que deberían besar el suelo por donde pisan aquellos que buscaron no perseguir a los que intentaron romper, porque sí, muchas cosas.

La política tiene que servir para evitar rupturas y eso, esas “buenas gentes” a las que me he referido, no lo entienden ni lo entenderán.

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