Acción Solidaria Aragonesa

OPINIÓN

Netanyahu ha rechazado el plan de Trump para Gaza porque necesita seguir en el poder y mantener la inmunidad, es decir, permanecer en libertad, tras las elecciones de Israel. Desde el supuesto plan de paz o Junta de Paz, Israel ha impedido la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza, obligando a la población palestina a continuos desplazamientos forzosos, a malvivir en precarias tiendas de campaña y a no poder satisfacer sus necesidades más básicas. Ha matado a más de 1.200 palestinos como resultado de sus sistemáticos y prácticamente diarios bombardeos e incursiones terrestres. Y, por supuesto, sus fuerzas militares no solo no se han retirado hasta la Línea Amarilla —que ya suponía controlar físicamente más del 50 % del territorio total de Gaza—, sino que han ampliado su despliegue hasta alcanzar el actual 70 %.


Jesús Núñez, en un artículo publicado en eldiario.es, dice:


«No por casualidad esas declaraciones se produjeron al día siguiente de la visita a Israel del almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM). Una visita conminatoria que venía acompañada de las filtraciones sobre la aprobación del propio Netanyahu a los planes que sus mandos militares le habían presentado para llevar a cabo (como en Líbano) un proyecto piloto en tres puntos del sur de la Franja, en los que un contingente militar internacional (todavía por constituir) sustituiría a las unidades israelíes (redesplegadas a otras posiciones, pero no retiradas de Gaza).


El candidato Netanyahu no solo se juega en las próximas elecciones todo el poder y los privilegios asociados a su cargo, sino, mucho más importante desde el punto de vista personal, su libertad. Sin la protección fáctica que le proporciona la jefatura del Gobierno, sabe que, muy probablemente, acabará en la cárcel como resultado de las tres causas judiciales que el Tribunal Supremo sigue contra él (…). Por todo ello, mientras impide que los miembros del Comité Nacional Palestino para la Administración de Gaza (instancia tecnócrata palestina creada por la Junta de Paz) puedan pisar la Franja, solo cabe esperar que, como ya lleva haciendo desde hace años, siga apostando por la violencia como su principal arma electoral.


Sabe, en definitiva, que seguirá contando con el respaldo de Trump, la impotencia de la ONU y la pasividad y complicidad de muchos gobiernos que, olvidando tanto el Derecho Internacional como los derechos humanos y las más elementales normas éticas y morales, no están dispuestos a significarse por defender una causa que, en el fondo, consideran totalmente perdida».


Mientras tanto, en Cisjordania, el Gobierno de Benjamín Netanyahu respalda la reconstrucción de cuatro colonias desmanteladas en 2005 y suma ya 104 desde que está en el cargo. Todos los asentamientos de Israel en Cisjordania constituyen una violación del derecho internacional.


Amnistía Internacional recuerda que el pasado 4 de agosto se celebró en Gaza un funeral masivo para enterrar a 112 personas pertenecientes a dos grandes familias que habían muerto en noviembre de 2023, junto con otras 200 personas, en un ataque israelí. No había podido celebrarse antes porque Israel restringe la entrada del equipo necesario para excavar y retirar los escombros de los edificios destruidos, de modo que los restos de miles de personas siguen bajo toneladas de escombros.


«No es nuevo que Israel actúe de esta manera. Aniquilar a familias enteras se ha convertido ya en un patrón. Han pasado casi tres años desde el inicio del genocidio en Gaza por parte de Israel, un genocidio que no ha acabado. Desde Amnistía Internacional no hemos dejado de hablar con víctimas y familiares, de analizar imágenes y vídeos, de recoger pruebas y documentar cada violación de derechos humanos.


En lugar de obstaculizar a la justicia y destruir pruebas del genocidio, las autoridades israelíes deberían permitir urgentemente que organismos de la ONU e investigadores de derechos humanos accedan a Gaza para preservar evidencias del genocidio, como ordenó la Corte Internacional de Justicia. Israel debe rendir cuentas. Y la humanidad debe ganar».
Un pequeño recordatorio.


El otro día leí: «Los niños y niñas constituyen el motor de la historia. Representan el afecto, la confianza y la esperanza». Inmediatamente pensé en las niñas y los niños de Gaza. Quiero creer que aún pueden representar un atisbo de esperanza.

Comparte esta Noticia