
A poco más de 50 km de Daroca y a 1.222 metros de altitud, se encuentra esta localidad perteneciente a la Comarca de las Cuencas Mineras, en la actual provincia de Teruel. Sin embargo, desde principios del siglo XVI, hasta 1838, perteneció a la Comunidad de Aldeas de Daroca, en la sesma de La Honor de Huesa, que se incorporó a esta Comunidad de Aldeas mucho más tarde de su fundación en 1248. Dicha incorporación fue el 19 de diciembre de 1559, cuando Felipe II ratificó la unión definitiva de la Baronía de Segura y el Común de Huesa a la Comunidad de Aldeas de Daroca., aunque algunas de las poblaciones de esta nueva sesma ya habían pertenecido, provisionalmente, a ella, como Anadón, Blesa, Cortes, Josa, Maicas, Muniesa, Plou y Salcedillo, tras una concordia firmada en Romanos el 3 de julio de 1503. Sin embargo fueron desgajadas 15 años después pasando a pertenecer a don Luis Sánchez, hasta la fecha mencionada de 1559 en que la sesma fue definitivamente incorporada a la Comunidad.
Su nombre, Segura de los Baños desde 1916, y hasta entonces simplemente Segura, tiene un origen muy antiguo, sik o sec , fuente, en lenguas pre-romanas, que ha derivado en Segura, y de los Baños en referencia a su yacimiento de aguas termales, cerca del río Aguas Vivas, en cuya cabecera se encuentra la población. Yacimiento documentado desde principios del siglo XVIII, cuando existía un balneario a más de 1.000 metros de altitud, que dejó de funcionar en 1983, sin embargo, tras varios años de gestiones y una inversión superior a los 9 millones de euros, financiados por el Plan Miner, más otros 2 de la empresa privada, el 31 de julio de 2017 abrió sus puertas un nuevo balneario con alojamiento de cinco estrellas, con una plantilla de trabajadores que supera la “veintena”. La riqueza de este balneario, orientado principalmente hacia la gente mayor, está basada en sus cinco manantiales de aguas bicarbonatadas cálcicas de mineralización media-baja y uno de aguas ferruginosas.
Actualmente cuenta Segura de Baños con 48 habitantes, muchísimos menos de los que tuvo en otros tiempos, alcanzando algo menos del millar a principios del siglo XX
Entre su patrimonio cabe destacar su iglesia parroquial con advocación a San Juan Bautista, sencillo templo barroco del siglo XVII, en cuyo interior se encuentran unas interesantes pinturas murales descubiertas durante una restauración llevada a cabo en 2010.
También son de gran interés los restos de su castillo sobre un cerro que domina la localidad; fortaleza de origen musulmán, construido en el siglo IX, que siguió cumpliendo funciones militares durante épocas muy posteriores. Conquistado por los cristianos en el siglo XII, ya en el XIV perteneció a la línea fronteriza durante las guerras entre Castilla y Aragón, ocupado por los franceses durante la Guerra de la Independencia y por los carlistas durante la Primera Guerra Carlista, siendo estos últimos, al mando del general Cabrera, asediados por el ejército liberal, mandado por Espartero, teniendo lugar la batalla que dejó el castillo en el estado de ruina en el que se encuentra actualmente. La población también quedó bastante mal parada tras los duros combates, reconstruida posteriormente, utilizando en buena medida materiales del arruinado castillo.
A 3 kilómetros de la localidad existen unas minas de plomo, actualmente abandonadas, que tuvieron su importancia en el siglo XIX, contando incluso con estación de ferrocarril propia, dentro de la línea de Minas y Ferrocarriles de Utrillas, empresa que explotó alguno de estos yacimientos. Quedan como mudo testigo las ruinas de la estación y restos de lo que fueron las viviendas de los mineros.
