Una de las quedadas de fans de internet de la serie ‘Doctor en Alaska’ en Allucant

Hace 30 años que Javier Mañas volvió al pueblo donde su padre era agricultor de toda la vida y decidió abrir un alojamiento rural para ortinológos y aquellas personas que se interesaban por ver las aves en la Laguna de Gallocanta, Allucant. El pasado 15 de diciembre se cumplieron tres décadas desde ese momento y el gerente del albergue sigue apostando por este proyecto de vida.
-¿Cómo surgió la idea de fundar el albergue?
-Yo trabajaba en el centro de interpretación del gobierno de Aragón, el que se encuentra entre Tornos y Bello. Allí veía que cada vez venia más gente que demandaba un sitio para los amantes de las grullas. Recuerdo que hubo una vez que acompañe al ilustrador de aves, Juan Varela Simó a ver el atardecer y me dijo que lo que necesitábamos era un sitio donde ir, hablar, compartir. Y de eso se trataba, de hacer un sitio para ver las grullas en Gallocanta.
-¿Cuál fue el mayor problema de mantenerlo en marcha en el 95?
-El desconocimiento de lo que iba a pasar. Nosotros sabíamos que en época de grullas venia mucha gente, pero fuera de la época no y tuvimos que reinventarnos un poco cuando se iban las grullas. Tuvimos que hacer un poco de todo. El planteamiento inicial era invierno: temporada de grullas al recibir a los ornitólogos que venían a disfrutar de la concentración de las grullas; luego en primavera hacíamos campamentos para los niños, después colonias en verano…. Estuvimos luchando por mantener esa continuidad.
-¿Cómo ha evolucionado el tipo de gente que ha visitado el albergue y la laguna de Gallocanta?
-Es curioso porque nosotros tenemos clientes que venían el primer año, cuando lo hacían en cuadrilla y se alojaban en las habitaciones del albergue. Después volvieron con sus hijos, y ahora regresan cuando esos hijos ya tienen veintitantos o treinta años. Algunos incluso son ya abuelos. Han seguido viniendo durante todo este tiempo.
-¿Qué papel cree que juega el albergue la concienciación medioambiental de la laguna?
-Nosotros vendemos una forma de alojamiento en contacto con el medio natural y lo primero para vender el medio natural es proteger ese medio natural. Eso es lo que queremos transmitir y lo hemos hecho siempre. Nosotros somos miembros de una asociación de turismo ornitológico y agroturismo que se llama APATOE. Con esta asociación buscamos proteger y conservar porque la laguna tiene que durar para más generaciones y eso no depende los pájaros depende de los ecosistemas. Si el ecosistema está bien conservado los pájaros vivirán.
-¿Cómo se han adaptado los servicios tecnológicos al albergue?
-Nosotros desde el principio hemos estado con las tecnologías con nuestra página web. De hecho, en 1997 ya organizamos una quedada de fans de la serie de ‘Doctor en Alaska ‘, que era una quedada por internet cuando apenas había estas cosas. Nosotros entrabamos en grupos de chats tanto de canales de serie, de música que nos gustaba y eso lo rentabilizamos haciendo quedadas allí en Gallocanta con la naturaleza.
-¿Qué significa para usted alcanzar los 30 años?.
-Este es mi proyecto y, personalmente, es el proyecto de vida. Antes de fundar el albergue estaba por otros sitios y Allucant hizo que yo volviese a mi pueblo y volviese a sentirme parte de él. Mientras yo dure, durara Allucant. Estamos fuertes para que siga el espíritu de Allucant. No es un alojamiento cualquiera, es un lugar que está muy ligado a la laguna y a la conservación y si lo cogiese otra persona sería un poco perder el hilo en el rumbo. Recuerdo hace poco que vino un chico colombiano que comentaba que esto es lo que le gustaría que entendieran en Colombia, como un alojamiento puede complementar un lugar.
-¿Qué es lo qué le espera los próximos 30 años a Allucant?
-La creación de la asociación de amigos de Gallocanta, la cuál se creo en Allucant, luego cogió alas por su cuenta. También cuando nos dieron el título de grullero mayor por el reconocimiento del trabajo que hemos hecho en favor de la laguna. Fue un momento muy especial. También pasamos penurias como cuando vivimos la laguna seca, normalmente llovía poco y no hubo grullas en invierno. Sufrimos realmente porque todo estaba centrado en estas aves y no había nada. Luego también sufrimos la pandemia como todos los que trabajamos y este año hemos visto el problema de la gripe aviar, donde nos encontrábamos hasta cien grullas fallecidas en un día. Una cosa tremenda.
-¿Cómo ha afectado el turismo en el albergue lo de la gripe aviar?
-La situación parece que ha pasado un poco. Ha llegado la peste porcina y ha desplazado la una a la otra. Si es cierto que no ha venido tanta gente como otros años. Creo que esta temporada muchos se han echado para atrás, pero, eso sí, han venido la gente fiel que conoce Gallocanta y son clientes que siguen viniendo todas las temporadas. Ahora llevamos unos días que ya no se ven grullas fallecidas. Al principio en octubre era tremendo, pero ahora parece que se ha pasado un poco. Aun así, yo no puedo darlo por oficialmente terminada.
-¿Algún logro que quiera destacar del albergue?
-El mayor logro siempre será la continuidad. Lo importante es que continuamos aquí porque luego ves cómo ahi otros negocios que van cerrando con el pasar de los años. Nuestro logro es que seguimos aquí.

Javier Mañas, gerente del albergue, en el año 2000

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